domingo, 9 de enero de 2011

Baltasar

En la mañana del 6 de enero, ella y él se despertaron muy temprano. Abrieron los ojos y se les borraron enseguida sus sueños inconfesables. Saltaron de la cama y corrieron como niños a ver qué les habían dejado los Reyes Magos. Pero al pie del árbol no encontraron nada. Miraron por el resto de las habitaciones de la casa y sólo hallaron la carcoma de la abulia conyugal. Así que se miraron desconsolados no sabiendo muy bien qué decirse, asumiendo en silencio su frustración. Luego se cogieron de las manos y se dieron un besito.
- Bueno, -se dijeron,- menos mal que nos tenemos el uno al otro.
Y al soltarse, ambos se dieron cuenta de que todavía quedaba un sitio en donde no habían mirado: El balcón. Efectivamente, allí estaban sus regalos, a un lado los de ella, a otro lado los de él. Los tomaron y los fueron desenvolviendo con una mezcla de emoción y de alborozo contenidos. Luego cada cual se fue a una habitación distinta y estuvieron disfrutando de sus respectivos regalos durante todo el día, tan contentos, sin acordarse para nada el uno del otro. Embebida por el gozo, ella pensaba: Ay Melchor, menos mal que te tengo a ti. Embebido por el gozo, él pensaba: Ay Gaspar, menos mal que te tengo a ti. Y allí siguieron los dos, ingenuos, sin imaginar siquiera que, en realidad, quien les había dejado los regalos había sido… esto… claro…Baltasar.
Luis Foronda. Dibujo de Nono Granero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario