
Todos los sábados de 1 a 2 de la tarde en RADIO ÚBEDA - CADENA SER (En el 101.5 de FM ó en www.radioubeda.net) Dirigido y presentado por Luis Foronda.
lunes, 29 de noviembre de 2010
La media fuga de Mademoiselle Danseur

miércoles, 24 de noviembre de 2010
Pregunta número 3
lunes, 22 de noviembre de 2010
La nota discordante.

miércoles, 17 de noviembre de 2010
Contemplar, conocer.
Porque imbuidos como estamos de ideas estéticas que, si no andamos con cuidado, se vuelven pilares inamovibles que nos incapacitan para probar otros platos, las imágenes de Celestino Mutis, cuya pretensión no era la de emocionar con los medios utilizados, sino la de ofrecernos aquello que andaba lejos de nuestros ojos, nos parecerá casi anacrónica.
José Celestino Mutis, nacido en Cádiz el 6 de abril de 1732 era, en realidad, matemático, sacerdote y, lo que más nos interesa, botánico. Pero sumaba a todo ello la habilidad y la formación necesarias para llegar al fondo de lo que estudiaba con otras herramienta, aparte las linguísticas, numéricas o ilógicas.
En esos tiempos sin cámara de fotos, Celestino, con paciencia y dedicación de científico, componía –porque lo hacía con intención-, láminas en las que mostrar las formas concretas de las plantas nuevas con que se iba topando en sus viajes de descubrimiento.
Con autores como Celestino Mutis o Audubon comencé yo a dibujar naturaleza y a disfrutar de la disposición rica de las plumas, de la variedad de texturas inimaginables a priori de un ave o de una planta. Y entendí por qué se enseñaba en las escuelas del XVIII y del XIX (y en el XX hasta hace poco) a manejar el lápiz.
Lo saben todos aquellos que se acercan al dibujo y lo asocian a una disciplina: El dibujo hace lo que otras herramientas no pueden: elige, remarca, destaca, selecciona, elude, enfatiza. Muestra selectivamente y propone, no sólo mímesis, sino conocimiento. Y si alguien piensa que para eso andan la cámara y el microscopio, me permito remitirlos al reportaje de National Geografic del pasado mes de septiembre, y a la nota que acompaña las fotografías hechas a huevos de insectos: las imágenes resultantes fueron coloreadas para reproducir el aspecto natural de los huevos, dice. Y el PhotoShop, aunque sea en ceros y unos, no deja de ser una herramienta de dibujo.
Dibujos, pues, que abren las mismas puertas de la fascinación, en su detalle, casi de la misma manera en que lo hacen las palabras que los acompañan. Porque nombrar, como bien sabían quienes escribieron las cosmogonías del mundo, es crear. Y decir “Passiflora Adulterina” ya empuja la imaginación por nuevos territorios.
Por eso hoy, frente a la afirmación del individuo sobre lo que le rodea, frente a la pretensión legítima pero a veces ortopédica de la búsqueda del estilo, frente a la postura soberbia del que se quiere autorreferencial, sorprende la limpia humildad, la constancia y el paso atrás que da quien, únicamente, utiliza su arte para comunicarnos a todos, para compartir con nosotros el milagro cotidiano que nos rodea y en el que a veces somos incapaces de reconocernos, aunque seamos parte integrante del mismo.
'Imágenes del paraíso'. Real Jardín Botánico Madrid. Hasta el 23 de enero de 2011.
En torno a la palabra
PJ HARVEY
Cine y música clásica
lunes, 15 de noviembre de 2010
Queridísimos amigos

Elizeth Cardoso, Jair Rodrigues & Os Originais do Samba
"METRÓPOLIS" de Fritz Lang
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Pregunta número 2
Seguimos con la serie de preguntas que formula el RWM-1.015 (para ampliar la información , ver artículo más abajo).
En este caso, aunque la pregunta aparenta respuesta sencilla, me da que oculta algo más fino de lo que pueda parecer en un principio.
Pero, como es costumbre en esta sección, dejo a quienes leen y escuchan las posibles opiniones al respecto.
Nono Granero y RWM-1.015
domingo, 7 de noviembre de 2010
El poder de la mente.

La Materia del Arte
Hablando el otro día sobre Alfonso X el Sabio, me vino a la cabeza una de las historias que, en sus Cantigas de Santa María, se cuentan acerca de un milagro con pintor incluído.
Estando el buen hombre subido a un andamio, pintando una imagen de Nuestra Señora, vino el Diablo y, como le gustan menos esas imágenes que tomar la sopa fría, no tuvo otra ocurrencia que dar al traste con toda la estructura, para que el creador se diese un sopapo que le quitase las ganas de andar dibujando santos.
Pero he aquí que, nada más perder pie, el pintor lanzó los brazos hacia arriba y encontró que la imagen misma que pintaba le sostenía, impidiendo que diese con sus huesos en el suelo, y añadiendo, de paso, una página preciosa al libro de las Cantigas.
Comentando esta ilustración, dice Philip Ball en “La invención del color”: “escenas como ésta ilustran la creencia de que un icono o cuadro bien hecho poseía una verdadera eficacia religiosa” Y añade como colofón: “El uso de materiales preciosos, como el oro o el ultramar […] no revela solamente el deseo de manifestar piedad sin reparar en gastos, sino la esperanza de incrementar así la potencia sobrenatural de la obra”.
Viene todo esto a cuento de una exposición que termina sus días este fin de semana. Porque el Arte, hoy, deja atrás los márgenes impuestos por la consideración de un material considerado noble frente a otro más humilde. Y cualquier objeto o sustancia puede elevarse a la concepción de componente artístico.
A partir de lo dicho, podríamos preguntarnos entonces, dónde radica la clave para hacer que materiales con un significado previo sean capaces de adquirir una dimensión diferente? ¿Con qué herramientas –una vez abandonados los pinceles-, puede conseguirse la efectividad artística que les dé, en palabras de Ball, potencia sobrenatural?
Una de esas herramientas, la que hoy nos interesa, es la repetición.
Nosotros, los seres humanos, estamos preparados para ella. La buscamos desde pequeños: en los cuentos acumulativos, en la reiteración de un sonido o de un lanzamiento. Repetir es entender, es crear estructuras para la memoria y para el conocimiento.
Lo corroboro escuchando en la radio una canción: “que si la falda es larga/ que si la falda es corta/ que si la tela es mucha/ que si la tela es poca/…”
O sea, ritmo y rima al servicio de una idea.
Pero no basta con eso. Y es ahí donde más me ha sorprendido la obra de Ramón Garrido, a quien le conocía otras propuestas más conceptuales.
Porque no sólo rescata, acumula y suma, sin más, objetos usados o encontrados, sino que los yuxtapone para, rima, rimando, forjar nuevos poemas haciéndonos olvidar –y ahí radica el interés de la propuesta- , lo que eran antes.
Jugosísimos resultan por tanto los trabajos de la serie “Reiteraciones Significantes”, de los inicios maduros de su trabajo, tanto como las últimas composiciones amarillas del proyecto “Tiempo de Crisis”. La madera, los clavos, los hilos, los sujeta pábilos de las velas (que no sé cómo se llaman exactamente), las etiquetas llamativas para las ofertas y hasta las latas de aceite se transforman en ciudades, cuerpos y, en un zoom sutil que busca ahondar en lo humano desde lo que desechamos, hasta en pieles dulces construidas con acero, o en sencillos poemas que se elevan deprisa para caer lentamente hasta el suelo.
Coger lo conocido y llevarnos hasta lo desconocido. Ése es el marco sin límite en que se mueve el buen trabajo artístico.
Y ahí es donde radica el verdadero milagro que nos proporciona el arte.
Nono Granero
“Pens ar, Cre er , Sent ir (verbos en infinitivo)". Exposición de Ramón Garrido Martínez en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago de Úbeda.
martes, 2 de noviembre de 2010
Polvo eres

Un sábado por la noche, muy tarde, camino de la casa de Eva, pasaba yo por la calle del cementerio, tan solitaria e inquietante, seccionada por un viento frío de ráfagas constantes, cuando de alguien se me acercó por detrás y puso su brazo sobre mi hombro.
-No te asustes. – dijo – Soy tu amigo Víctor.
Yo me asusté, claro, porque mi amigo Víctor se había muerto hacía dos meses. Vi su cadáver y lloré un poquito, incluso, junto a su ataúd. Sin embargo, disimulé mi espanto y no detuve mi paso. Y él, caminó renqueando, con su brazo sobre mi hombro, como una extraña pareja, por la acera.
-Escucha –añadió- Te extrañará que me presente así, con esta facha, pero es que soy un muerto en pena por culpa de mi mala conciencia, que no me deja descansar en paz. He dejado un par de cosas pendientes en el mundo de los vivos y necesito resolverlas antes de emprender el viaje definitivo. La primera es contigo, a ver cómo te lo explico, que hace un tiempo tuve un lío con Maria del Carmen, tu mujer, vamos que éramos amantes, que me la trajinaba por decirlo en lenguaje llano... y que teniéndote, -como te tengo,- por amigo, ese asunto era una losa sobre mi conciencia y ahora que, por fin, he descargado mi culpa, ya puedo descansar en paz. Y la otra cosa pendiente que tengo es que mi jodida familia me prometió que me incineraría, pero al final se rajaron porque son unos clásicos y me metieron en un nicho, los muy carcas. Ahora tengo que presentarme ante ellos, así con este aspecto y convencerlos para que exhumen mis restos y los incineren. Polvo eres y en polvo te convertirás, dice la Biblia… y así debe ser.-
Yo pensé: -Qué muerto más gilipollas. Incluso peor que vivo.
Nos paramos. Giré mi cabeza hacia él. Miré sus ojos secos, él apretó un poco la mandíbula descarnada y bajó su brazo agusanado de mi hombro. Yo saqué tranquilamente un cigarro del bolsillo, luego una cerilla, encendí el cigarro y aspiré el humo y con la cerilla todavía encendida arrimé la llama a su chaqueta raída que ardió inmediatamente y convirtió al zombi-amigo en una bola de fuego. Como un espantajo iba y venía de una acera a otra dando brincos, hasta que después de unos minutos de combustión, quedó reducido a cenizas en medio de la calle. Luego sopló el viento y las dispersó, las elevó hacia la copa de los árboles y desaparecieron.-
-Buen viaje. – dije.-
Cuando llegué a casa de Eva, ella me miró.
-Hijo, qué cara traes, ni que hubieras visto un fantasma.
-¿Y si te dijera que he visto al zombi de tu marido hace un momento?
– le dije.
Ella se aguantó la risa
-Qué cosas tienes. – contestó.
Y sin dejar de sonreír me arrastró hasta la cama, donde, evidentemente, nos convertimos en polvo.
_________________________Luis Foronda. Dibujo de Nono Granero