Todos los sábados de 1 a 2 de la tarde en RADIO ÚBEDA - CADENA SER (En el 101.5 de FM ó en www.radioubeda.net) Dirigido y presentado por Luis Foronda.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Marcha de Pompa y Circunstancia de Edward Elgar
Historia introductoria del Sábado 5 de Diciembre: PARA LOS SUICIDAS
Para los suicidas, el mejor día para morir es hoy. El suicida, hastiado de la vida, fatigado por la angustia de vivir, envuelto en la tristeza de un negrísimo presente, espera a que anochezca para no llamar la atención y se acerca a la barandilla del puente metálico bajo el que cruza un río de recónditas aguas. Para asegurarse la muerte ata con fuerza una cuerda a su alrededor, sujeta al otro extremo una piedra de considerables proporciones, que ahora levanta con cierta dificultad y la aprieta a su pecho, mientras pone ya un pie fuera de la barandilla. Sin pensarlo mucho, apremiado por la urgencia de la muerte deseada, el suicida salta al vacío agarrado a la piedra. Una lágrima fugaz se queda flotando en el aire un segundo antes de que el hombre se introduzca en el agua definitivamente. Suelta entonces la piedra que se hunde rápidamente hasta el fondo del río y lo arrastra en un remolino de asfixia. El suicida descubre entonces, en el fondo del río, a su lado, un pequeño agujero por el que entra una luz muy blanca. La falta de aire le nubla el cerebro y le aviva el deseo de saber qué esconde el agujero. Bracea un poco, y se acerca a él, se asoma, se ilumina su cara, el agujero se hace más grande, consigue luego meter por él toda la cabeza, después, con gran dificultad, introduce los hombros y el resto del cuerpo. Unas manos al otro lado lo recogen y alguien corta la cuerda que lo mantiene sujeto a la piedra. Después unas manos le golpean el trasero y empieza a llorar, mientras un aire limpio le llena los pulmones. Se calla luego cuando lo ponen al lado de una mujer hermosa, que lo toma en sus brazos y lo mira con los ojos muy abiertos, fijamente.-
___________________________________ Luis Foronda. Dibujo: Nono Granero.
martes, 1 de diciembre de 2009
LA CRISIS
Viene la crisis. Ojo, guardabajo. Un pan te costará como tres panes, tres panes costarán como tres hijos y ¡qué barbaridad! todos iremos a las nubes en busca de un profeta que nos hable de paz, como quien lava. Viene la crisis. Ojo. Quizá te esté subiendo por la manga, quizá la tengas ahora enroscada sin más en el pescuezo o esté votando con tu credencial o comprando tu fe con tu dinero. Oh cuánto cuánto costará el escrúpulo y la vergüenza buena, la importada la que no encoge a la primera lluvia, la vergüenza de nylon cienporciento. Oh cuánto, cuánto costará el amor en la noche sin dólares ni luna con los perros afónicos y el sueño firmando los conformes con rocío. Oh cuánto, cuánto costará la muerte ahora que no hay divisas, ni perdón y no hay repuestos para la conciencia ni ganas de morir ni afán ni nada. Viene la crisis. Ojo. guardabajo. No habrá vino ni azúcar ni zapatos ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo ni diputados ni estupefacientes ni manteca ni frutas ni rameras. Viene la crisis. Ojo. Guardarriba.
Mario Benedetti
Poemas del hoyporhoy (1958-1961)
lunes, 30 de noviembre de 2009
Proud Mary
El sustituto
martes, 24 de noviembre de 2009
El actor. Poema de Benítez Reyes. Homenaje a José Luis López Vázquez

sábado, 21 de noviembre de 2009
Fumando espero.
La otra mano del dibujante
sábado, 14 de noviembre de 2009
El infinito
Don José, maestro de matemáticas, intentaba cada día abrir nuestras cabezotas infantiles con conceptos numéricos de incomprensible belleza. Por eso, cuando Paquito Robles, levantó la mano y le preguntó: “Maestro, ¿Qué es el infinito?”, el bueno de don José se quedó un instante con la mirada perdida, cogió luego una tiza y apoyó su punta en un extremo de la pizarra. Contestó: “Mirad, el infinito es esto”. Y empezó a trazar una línea recta, por todo el encerado. Cuando llegó al otro extremo de la pizarra siguió trazando la línea blanca por la pared de la clase y cuando la completó, salió por la puerta sin despegar la tiza, a lo largo del pasillo, hasta alcanzar la calle. Y así, a través de la ventana, lo vimos perderse detrás de una esquina. A Paquito Robles, a mi mismo, nos hubiera gustado que don José, aunque lo queríamos mucho, no hubiera regresado nunca, porque eso le habría proporcionado un final fantástico a la historia. Sin embargo, al cabo de diez minutos, don José volvió a aparecer por la puerta de nuestra clase, profundamente abatido. Nos miró a todos y luego sentenció con un dejo de melancolía: “Niños, el infinito es mentira, el infinito termina justo cuando se acaba la tiza”. _________________________Luis Foronda .- Dibujo: Nono Granero.
Un niño con una caja
Me encanta ver a un niño con una caja llena de cosas. Da igual que sean juguetes, piezas de puzzle, o ropa usada en un cesto.
Vuelca el niño la caja de golpe, o saca los objetos lentamente. Primero un objeto, luego otro y luego otro más. Cuando todos están fuera, de uno en uno y en cualquier orden, se vuelven a meter adentro.
Después, vuelta a empezar. El mundo es siempre nuevo y cada aparición es celebrada con una sonrisa, con la búsqueda de una mirada cercana que apruebe lo que se hace, que comparta nuestro hallazgo. Ahora están las cosas, ahora no están. Meto la mano y saco un conejo, distinto cada vez, de la chistera.
Me hechiza ver a un niño con un arca llena de objetos. Da igual que sean trastos, fragmentos de puzzle, o ropa utilizada en un cesto.
Inclina el niño el cajón de golpe, obtiene las esencias espaciosamente. Inicialmente un centro, luego otro y luego otro más. Cuando todos están externamente, de uno en uno y en cualquier disposición, se tornan a introducir interiormente.
Más tarde, vuelta a principiar. El universo es eternamente reciente y cada aparición es alabada con un gesto, con la investigación de una ojeada colindante que abone lo que se hace, que colabore con nuestro descubrimiento. Hoy están los entes, hoy no están. Encajo la ayuda y saco un gazapo, diferente cada ciclo, de la galera.
Me fascina advertir a un rorro con un receptáculo colmado de cuerpos. Proporciona parejo que existan artefactos, fracciones de puzzle, o indumentaria esgrimida en un cesto.
Soslaya el vástago la gaveta súbitamente, logra las propiedades anchamente. Originariamente un foco, incontinenti nuevo y al puesto extraño acrecentamiento. Cuando indivisibles vegetan caramente, de uno en uno y en cualquiera habilidad, se llegan a empotrar íntimamente.
Aumento crepúsculo, rotación a emprender. El cosmos es perpetuamente flamante y el ciclo aparición es ensalzado con una mueca, con la indagación de un vistazo conurbano que fertilice lo que se crea, que auxilie con de nosotros develamiento. Actualmente constan los sujetos, de sol a sol no habitan. Ajusto el auxilio y extirpo un yerro, desigual cada período, de la carreta.
Yo pienso en este juego viendo hoy los dibujos de Juan Soriano, que es nuestro visitante desde la Balda del Arte de hoy.
Durante dos años seguidos dibuja a Lupe Marín. Termina de hacer un apunte, un estudio y, dependiendo de la urgencia, en el mismo papel o en otro distinto, vuelve a trazar las líneas que la convocan. Algunas veces sale más grande. Otras, más pequeña. En otras ocasiones se viste con colores para distraerse, para intentar atrapar con redes nuevas lo que parece escaparse entre los dedos como arena.
Para ojos extraños, pudiera parecer que el artista es una especie de Sísifo condenado a repetir fatigosamente en busca del detalle pequeño. Pero tranquilos: descubriendo el mundo, el artista es, en realidad, un niño con una caja.
Nono Granero
AMIGO ENIGMA. Los dibujos de Juan Soriano. Orlando GONZÁLEZ ESTEVA. Ave del Paraíso Ediciones. Madrid, 2000.