sábado, 19 de marzo de 2011

Patrice Leconte y "Pilote"

El director de esta semana en la sección de cine de Pepe Fuentes ha sido PATRICE LECONTE, que además de excelente cineasta fue también dibujante en la revista francesa "Pilote". "Qué pena - comentó Pepe - que por la radio no se puedan ver sus dibujos". ¿Cómo que no? Para eso está el blog. Y si queréis saber más de esta revista, pinchar el enlace: (en francés)
Aquí tenéis, además, un fragmento de una de sus películas más conocidas: "El marido de la peluquera":

Nadie, ni siquiera la lluvia.

En el programa de este domingo aparece un fragmento sonoro de la película Hannah y sus hermanas, de Woody Allen. En ella Elliot (interpretado por Michael Caine) trata de seducir a Lee, su cuñada, (interpretada por Barbara Hershey) y le regala un libro de poemas de E.E. Cummings (poeta favorito de Woody Allen). Escenas más tarde, se escucha la voz en off de Lee recitando algunos versos de ese poema. Durante la grabación del programa, alguien comentó que, con un poema tan hermoso, se puede conquistar fácilmente a la persona amada. Bien, hagamos la prueba:
'Con sólo mirarme me liberas,
aunque yo me haya cerrado como un puño
siempre abres
pétalo a pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque
diestro y misterioso su primera rosa.
Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos
es más profunda que todas las rosas.
Nadie, ni siquiera la lluvia,
tiene manos tan pequeñas'.

lunes, 14 de marzo de 2011

Osti qué gracioso.


Qué alivio y qué alegría cuando la mujer barbuda dio a luz y el niño le salió tan limpio, sin asomo de vello, tan de porcelana. Y qué desgracia cuando lo pusieron delante del padre, el forzudo señor Sansón, y éste le vio aquella cara tan redonda, el mechoncito de azafrán en la cabeza, la narizota y la sonrisa de oreja a oreja, y así ...de buenas a primeras, balbuceando cuchufletas a las mujeres que le atendían en el parto y ellas muertas de risa: “jijijí, jajajá, osti qué gracioso”.
-“Maldito Gran Tonete”, masculló en aquel momento el forzudo señor Sansón para sus adentros. Era un cornudo, no había duda, aquel niño era hijo del payaso, el Gran Tonete. Contuvo su silencio y las ansias de venganza en la venamen de sus músculos, pero la evidencia ya había calado en la familia circense y la tensión se mascaba en el ambiente. El niño crecía sin embargo en gracia y desparpajo, a los tres años era digno de ver en los corrillos contando chistes. Al crío le tiraba la comedia, a qué negarlo. Y el Gran Tonete, además, parecía haberle tomado cariño al chavalillo y lo incorporó a su número. Fue entonces cuando el forzudo señor Sansón no pudo soportarlo más y una noche irrumpió en medio del número, cogió al payaso por los solapones, lo levantó medio metro del suelo y le pegó dos sopapos de aupa. El payaso ante la mirada aturdida del respetable comenzó a llorar, con ese llanto chorreoso de los payasos. Surtidores de agua salían de sus ojos, chorros de lágrimas que muy pronto anegaron la pista. “Buah, buah, buah” y en pocos minutos aquello era un circo flotante, ya flotaban los asientos y el público estiraba sus pescuezos buscando el aire, los alrededores también se inundaron, las fieras pedían auxilio, los enanos buceaban, el adivino se trajedía y la tragedia se adivinaba. Pero entonces, de aquel alboroto oceánico, salió el niño que tomó con una mano el mástil central de la carpa, la levantó entera y puso sobre ella a los elefantes, a las jaulas, a los leones, a las monas, a los ponys, a la boa y al perrito pequinés. Encima de ellos puso a los trapecistas, a los malabaristas, al equilibrista, a los enanos, al adivino, al jefe de pista, a la orquesta, al mago, a la bailarina, al payaso, a la mujer barbuda y al forzudo señor Sansón. Con la otra mano, levantó los carromatos, las rulots y a los trescientos espectadores de la función. Con aquel enorme fardo sobre sus dos bracitos, el niño subió a la cima de la colina donde lo depositó, despacio, a salvo de la riada de llanto que en esos momentos inundaba el valle. El payaso dejó de llorar y en la cumbre de aquella gigantesca montaña de gente, de animales, de artistas y de cachivaches, el forzudo señor Sansón, henchido de gozo, señaló a la criatura y dijo: - ¡Ole, ése es mi niño!
_____________________________________Luis Foronda.- Dibujo de Nono Granero.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Pregunta número 8

Sí, debe ser el influjo coplero del Carnaval. Pero aún así, qué razón tiene...
RMW- 1.015 y Nono Granero

domingo, 6 de marzo de 2011

(...@...)

Era “Rabogordo” en el Twitter, “Creonte” en el Facebook, “Cabrón” en la pintada de la pared. Era “Calla-calla” para su amante, “Di algo” para su mujer. Era “Papá-papá” para el niño, “Mi-niño” para su madre, “Uh” para su bebé. Era “el tropos” para sus alumnos, “el apócope” en el claustro, y “el del Atleti” en el café. Era “Tú” para sus amigos y para el resto era “Usted”. ¿En el carné?, ¡qué importa! Lo pusieron en la esquela el día en que se murió y no lo reconoció nadie. Nadie-Nadie fue a su entierro. Sólo el cura, que como venía corriendo de otro, se confundió y lo llamó no sé qué.
Una parte de sus muchas almas se fueron al cielo y otras al infierno. Las demás navegan por Internet.
Luis Foronda. Dibujo de Nono Granero.

miércoles, 2 de marzo de 2011

COCINA FRISA "Albóndigas especiadas a la naranja"

Albóndigas especiadas a la naranja. (Adaptación de una receta de un recetario marroquí) INGREDIENTES: - 400 gr de carne picada de ternera y cerdo (80%-20%) - 50gr de pan empapado en leche - 1 huevo - 2 zanahorias - 4 puerros, hojas de hierbabuena fresca. - el zumo de una naranja. - 5gr de especias recién molidas o recien machacadas en el mortero (yo he elegido: nuez moscada, anis estrellado, clavo, jengibre y cominos) - sal PROCESO: - Mezclar la carne, el pan el huevo, las especias y las hierbas picadas. Salpimentar. - Formar las albóndigas con harina (si es harina gruesa o de garbanzos mejor). - Limpiar y picar los puerros y las zanahorias en juliana. Rehogar y agregar las albóndigas tapar y dejar cocer unos diez minutos más o menos, salar. - Incorporar el zumo de naranja y cocer otros 15 minutos más o menos. - Servir aromatizando con la hierbabuena. El olor y el sabor te transportan al norte de África.

COCINA FRISA "Merluza con gulas a la gallega"

Merluza con gulas a la gallega.
(A la gallega por llevar pimentón y ser este un componente en muchas comidas gallegas)
Freir abundantes ajos en láminas y reservar. En el aceite asar y cocer una cola de merluza, al principio destapada con la piel abajo y luego tapar. Cocer (sin agua) patatas peladas en rodajas gruesas en el microondas, durante 5 minutos más o menos tapadas con papel de plástico. Poner la mitad de los ajos encima del pescada y salar, volver tapar para que termine de hacerse. En otra sartén poner el resto de los ajos fritos, aceite y echar unas gulas, remover añadiendo pimentón picante y dulce según el gusto. Servir la pescada con las patatas cubiertas con las gulas y el aceite de pimentón.

Cocina FRISA "manzanas rellenas de morcilla"

Las manzanas rellenas de morcilla.

Hércules mareado en la encrucijada

He recordado estos días, al hilo de las últimas exposiciones que he visitado, algunos anuncios de la tele. Intentemos recordarlos juntos: hace como un año o dos, un chico salía y comenzaba a multiplicarse según las opciones que se le presentaban en su vida diaria: ¿Rubia o morena? ¿Soltero o casado? ¿Al cine o al fútbol? Y con cada nueva opción, el chico se clonaba en un plís-plás y llegaba a todas. Pero no sólo él. En otros anuncios nos insistían: No renuncies a nada. Todo a tu alcance. Te lo mereces todo. Para mayor gozo de la Academia de la Lengua, la Ye de una bifurcación unía sus ramas y quedaba un solo camino de I -antes latina-, para que no tuvieras que elegir y tu coche fuera a la vez deportivo y familiar, todoterreno y furgoneta. Y tus yogures contienen chocolate que no engorda y le ponen calcio y cereales para que sea a la vez saludable y también sabroso. ¿Por qué renunciar, por qué elegir, cuando puedes tenerlo todo de una tacada de un golpe, vivir mil vidas de una vez?

Igual no es necesario decirlo, porque nuestros avisados oyentes ya lo saben, pero lo haré: la publicidad miente. Así, sin más. No es posible esta multiplicación extenuante. Y de serlo, a ver quién era el guapo que la aguantaba.

En arte, además de imposible, es contraproducente. El artista –creo que alguna vez ya lo hemos comentado-, es precisamente una persona que toma cien decisiones por segundo al ritmo frenético de un ordenador sobrecalentado. O debiera serlo. En menos de un segundo Cartier-Bresson decide mover un milímetro la cámara para que el encuadre y el instante queden perfectamente delimitados, congelados.

El poeta sabe que no es lo mismo alféizar que rebajo, porque, significando lo mismo, el uno eleva y el otro pesa. Y por eso cuida cada palabra como si fuera única, y la acompaña de aquéllas que le favorecen el aire, como quien cuida el color de su indumentaria y mira que se lleve bien con sus zapatos, sabedor de que la impresión de su figura puede depender de pequeños detalles.

Elegir así flores o rayas va contando cosas antes de que uno abra la boca, del mismo modo en que, por poner un ejemplo que ahora mismo tenemos a mano, (a ojo, debiera decir), la selección que hace un jurado como el que premió el cartel de carnaval de nuestra ciudad en esta ediciónn, habla de desconocimiento, inconsciencia o falta de respeto hacia el resto de participantes en la convocatoria quienes, a no dudar, dedicaron tiempo y trabajo a confeccionar propuestas pensando en hacer algo interesante, estimulante o digno empleando sus saberes.

Elegir, seleccionar, desechar. Mostrar lo mejor de la casa. Así debiera ser cada exposición con la que nos encontrásemos en una sala. Pero, no sé yo si a causa del influjo de la publicidad, del ansia de aprovechar un momento entrando a saco con todo el arsenal de que dispongamos o, sencillamente, porque habiendo cosas y espacio, para qué detenerse a reflexionar, el caso es que últimamente, cada vez que entro en el Hospital de Santiago me encuentro apabullado en medio de una vorágine de obras que se colocan barajadas, amontonadas, casi arrojadas en montones sobre las paredes, interfiriendo unas con otras y mareando y confundiendo a quien quisiera espacio limpio para la contemplación.

Y me entristece ver trabajos más que interesantes ensombrecidos por la acumulación, por la verborrea, por la insistente multiplicación de elementos en una superficie reducida, por una incontinencia que acaba fatigando nuestros ojos, incapaces de parar sobre una obra que, a buen seguro en otro entorno, presentada de otro modo, sería fuerte mazazo y sensación profunda.

En fin. No por eso dejaré de recomendar la visita; porque yendo de lado, buscando un sorbo pequeño, y abandonando la sala mientras nos prometemos otra visita antes del mareo o la borrachera, seguro que podremos saborear el licor intenso de algunos reportajes fotográficos que muestran realidades ajenas con exotismo de poesía oriental, o con miradas que renuevan el objeto humilde en que se posan equiparándolo en interés al de catedrales o milagros como cuerpos.

Pero al salir y ver a los dos tenantes gigantescos de la escalera del Hospital, recuerdo el cuadro de Aníbal Carracci que nos presenta a Hércules en la Encrucijada, dudando entre la áspera senda que conduce a la gloria o la cómoda cercanía que se encuentra a la mano, repleta de músicas y juegos sensuales, rebosante de atractivos y entretenimientos. Y no puedo dejar de desear que los artistas acaben entendiendo que el héroe siempre tiene el deber ineludible de elegir. Y que Aquiles sabía tan bien como Cúchulain que no son compatibles para el guerrero la vida larga y la memoria épica. Y que mantenerse con un pie en un caldero y otro sobre el lomo de una cabra, aunque demuestre destreza, nos expone al lanzazo del olvido por acumulación.

Luz y Color: Amparo Sánchez Moreno (óleos) y Juan Vidal Pintor (fotografías).

Espacio Propio. Exposición colectiva de Fotografía. (Ambas en el Hospital de Santiago de Úbeda)

Indecente Cartel de Carnaval. En cualquier pared y escaparate de Úbeda.

lunes, 28 de febrero de 2011

La Revolución.

Oyó en la radio: “Ha estallado la revolución” y temiendo que vinieran a por él, echó a correr. Corrió y corrió, sin descanso, corrió y corrió durante toda la noche y corrió y corrió todo el día siguiente. A la caída de la tarde se encontró con otro hombre que venía de frente, corriendo hacia él. Al llegar uno junto al otro, detuvieron su carrera. "¿Por qué corres?" - Se preguntaron.
-“Yo porque ha estallado la revolución” –dijo el primero.
-“Yo porque ha fracasado la revolución, lo ha dicho la radio” - contestó el segundo.
Los dos hombres se miraron recelosos y cada cual pensó que el otro mentía. Así que, sin decir nada más y sin rumbo fijo, corrieron juntos.
Luis Foronda.- Dibujo de Nono Granero.