Todos los sábados de 1 a 2 de la tarde en RADIO ÚBEDA - CADENA SER (En el 101.5 de FM ó en www.radioubeda.net) Dirigido y presentado por Luis Foronda.
jueves, 20 de enero de 2011
Pregunta número 5
lunes, 17 de enero de 2011
Rebajas
miércoles, 12 de enero de 2011
Esta ronda va de nuestra cuenta
Comenzaré hoy haciendo un poco de historia pequeña: hace alrededor de un año, comentamos en esta Balda del Arte una exposición en un lugar atípico. Intentando, como lo hacemos siempre, que el arte no sea algo ajeno a nuestros mundos particulares, sino una posibilidad de enriquecer y ampliar horizontes en nuestra casa, aplaudíamos la iniciativa que el pub La Beltraneja de Úbeda tomaba: utilizar las paredes del local para algo más que envolver personas con copa en la mano.
La idea, desde luego, me parecía interesante. Y me gustaba imaginar grupos de amigos en los que alguien, en mitad de una conversación a punto de naufragar por el embate fuerte de la música o la marejada bramante del resto de las voces, lanzaban su vista alrededor y, como quien arroja un cabo a puerto, anclaba por un momento su mirada en el mapa de un cuadro que, como una sirena, lo encantaba por un instante.
Y luego, ya de vuelta, esa experiencia haría virar la conversación hacia otra costa, cambiaría el rumbo empujada por el viento de un hombro de grafito, o por la irreverencia blanca de una virgen con ratón. Y aunque hay quien piensa sobre estas propuestas que quizá el sitio no es el más adecuado, es justo eso lo que, precisamente por parecer tan a contracorriente, siempre me resultó más atractivo.
Quizá sea entonces por recoger el guante de esa objeción y responder aún con más empeño en la defensa de la necesidad de impregnarlo todo con la espuma del arte y la intención, por lo que hemos montado la exposición de que hoy quiero hablaros brevemente.
Y digo hemos, porque está hecha a cuatro manos, o a dos voces, que no son otras que las que ahora mismo andamos por este espacio de las ondas.
Los fieles a esta cita ya sabrán que suele comenzar con una Historia Introductoria que Luis Foronda inventa para engrosar los anaqueles de esta Librería. Y los muy fieles conocen también el blog que, desde hace dos años, acompaña y complementa este programa. En él, desde su comienzo, compartimos proyecto él y quien escribe esto, ampliando el relato que viaja por el aire con una imagen que lo hace por los píxels.
Esos cuentos nacen con fuerte vocación de brevedad, acuciados por las condiciones del medio. Y así lo hacen también los dibujos que las acompañan, en un juego que, semana tras semana, nos mantiene expectantes, ilusionados, y en forma, con los reflejos alerta, descubriendo cada día más historias alrededor, y más detalles que se convierten en trazo para construir otras realidades que, lejos de ser verdaderas, resultan por ello espoleadoras para el lector de imágenes y textos –que las dos cosas se pueden y se deben leer-.
Así que permitidnos comenzar este año con una invitación a lo que es nuestra fiesta: un lugar que colonizar, también, para el arte y la lectura. Os invitamos a pasar por La Beltraneja y a paladear Wisky doble y otros relatos verticales, once obras que pueden embarcaros, entre sorbo y sorbo, en otros mares de tipo y tinta con los que conocer horizontes distintos.
Nono Granero
domingo, 9 de enero de 2011
Baltasar
miércoles, 29 de diciembre de 2010
“Wisqui doble y otros relatos verticales”
Exposición conjunta de Nono Granero y Luis Foronda.
Nono Granero y Luis Foronda inauguran este jueves, día 30 de Diciembre, en el Pub “La Beltraneja” de Ubeda, la exposición conjunta titulada “Wisqui doble y otros relatos verticales”: Una selección de once cuentos breves escritos por Luis Foronda e ilustrados por Nono Granero que de esta manera enseñan al público parte del trabajo conjunto que llevan realizando desde hace algunos años para el programa “La Librería” de Radio Ubeda.
Luis Foronda y Nono Granero, conocidos en los ámbitos literarios y artísticos de la ciudad, están convencidos de que un pub puede ser el lugar perfecto para mirar un cuadro o para leer una historia y de que la cultura tiene que salir de los lugares habituales y moverse por terrenos diferentes. Son once historias que abordan las pasiones humanas, (el amor y la muerte, el sexo y el arte, la soledad y la imbecilidad), escritos y dibujados con un punto de ternura, dos puntos de ironía y tres puntos suspensivos.
La exposición podrá verse (y leerse) durante las próximas semanas en el Pub La Beltraneja de Ubeda.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Teoría de los vasos comunicantes.
jueves, 16 de diciembre de 2010
El lápiz es el imán de mi brújula
Preguntaba el robot la semana pasada acerca de los materiales tradicionales del arte, poniéndolos en cuestión a la luz verdosa de lo digital. Y aunque es costumbre en esa sección que yo no comente nada al respecto, algo voy a tener que decir, al hilo feliz de la exposición que recomendamos hoy.
Porque frente al machacón cliqueo del ratón o a la superficie deslizante de la tableta gráfica; frente al comando abreviado y a la luz de frente, hay herramientas que, como el libro que algunos hoy cuestionan, son inmejorables.
Cuento una pequeña historia que no sé si habré relatado ya en alguna ocasión: Dicen que cuando los estadounidenses comenzaron con sus paseos espaciales, se encontraron con un problemilla de ésos que parecerían tontos si uno no se encontrase flotando en el vacío. Resulta que allí arriba, en entornos de ingravidez, los bolígrafos no funcionaban. Si habéis escrito alguna vez la lista de la compra en el papelito que hay pegado con los imanes al frigorífico, también lo habréis comprobado: sin la ayuda de la gravedad, la tinta no cae.
Pues bien: tras investigar mucho –ya sabéis que a cosas como ésta debemos el velcro, una de los mayores hallazgos del mundo moderno-, diseñaron un bolígrafo “con corazón” ¿os suena el eslogan? Esa pequeña maravilla bombeaba la tinta, estuviese en la posición que estuviese.
Los rusos, en ese pulso espacial frenético que sostuvieron, también tropezaron con la misma piedra. ¿Cómo lo solucionaron, teniendo, según parece, menos presupuesto? Muy sencillo: utilizaron un lápiz.
Y es que el lápiz es, probablemente, la herramienta artística por excelencia, capaz de llevarnos cogidos de su mina a cualquier territorio.
Podemos comprobarlo en la exposición de Rubén Villagrasa que se muestra estos días en el Hospital de Santiago de Úbeda.
Fijaos qué sencillo y, a la vez, qué intenso: elige el artista un lugar en el espacio de su papel –que, además, no es un papel cualquiera: también los papeles proponen ideas y sensaciones-, y posa la punta de su lápiz para dar a luz a un punto inquieto y decidido. Éste comienza su camino trazando una línea recta en su avance preciso. Y, en un momento dado, quizá sin que se sepa exactamente por qué, el lápiz se detiene, elige otro punto y vuelve a comenzar una y otra vez, incansable.
Como un mantra mil veces repetido, la línea que nace y se para, que se coloca un poco más lejos e la primera, un poco más inclinada que la anterior, comienzan a convocar ecos y resonancias de espacio. Y comienzan a aparecer superficies que se entrelazan en un tapiz de recodos y recovecos por los que la mirada que todo lo seguía atenta, juega a entrar y a salir, a perderse y a encontrarse. Tejido, laberinto, tela de araña, poco importa. Lo increíble es cómo la labor callada y concentrada fuerza los límites de lo que va existiendo conforme se lo crea.
Y como los personajes de una novela que, ante la mirada estupefacta del escritor que los ideó, llega un punto en que se independizan y actúan de un modo insospechado pero inevitable, así el papel cede a las presiones cambiantes del lápiz, a sus gruesos caprichosos y a su rigor en lo imprevisto.
Y como la gota que horada la piedra; como el líquen que cubre esa misma roca y la envuelve con su red creciente de óxidos, va cambiando la obra de arte nuestra mirada paciente haciendo crecer en ella el gusto por la pausa o el devaneo.
Porque como bien sabía N’gué N’domo, la única manera interesante de hacer ruta es la de prolongarla perdiéndose a través de lugares inexistentes hasta el encuentro de nuestro paso con la ayuda voluble de esa aguja afilada entre puntos cardinales que es un lápiz curioso.
Nono Granero
Laberintos: 20 dibujos y 4 pinturas de Rubén Vilagrasa Valero. Hospital de Santiago de Úbeda, del 2 de diciembre al 9 de enero
viernes, 10 de diciembre de 2010
Wisky doble.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Pregunta número 4
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Arañas y pájaros.
Miro desde la ventana a los gorriones inflando las plumas ante el frío que llega. Vecinos desde siempre, creemos conocerlos, saber cómo son. Pero, ¿cuántos de nosotros distinguiríamos al macho de la hembra? ¿Cuántos de nosotros advertimos el cambio de plumaje del invierno a la primavera?
Pienso en pájaros mientras pienso en arte, inducido quizá por las cosquillas que me provocan las plumas en las salas escasas de exposiciones, y pienso en estos vecinos que de tan conocidos, de tan vistos, de tan sabidos, resultan en realidad invisibles. Pongo un ejemplo:
Yo pensaba este verano pasado que sabía quién era Otelo. Y me bastó leerme el texto, obligado por un curso en el que lo íbamos a trabajar, para darme cuenta de que no era así. Pasaba página tras página y no paraba de sorprenderme lo mezquino de Yago, lo atroz de su maquinación, lo taimado de sus manejos. Una y otra vez me entraban ganas de intervenir para aclararle al engañado lo que veía y advertirle de lo que descaradamente tejía ese tipo sin conciencia lleno de mala leche revestida en envase de dulce.
Luego, acabada la obra, me entró la duda: ¿yo sabía entonces quién era Hamlet? ¿Por qué Lear perdía su reino? ¿Debería comprender a Coriolano? Me di cuenta entonces, enlazando lectura tras lectura, de que hablamos a veces de esos hitos gigantes de la historia del arte o la cultura como podríamos hacerlo de la montaña que vemos a lo lejos en el atardecer y de la que sabemos su nombre sin haber caminado nunca sus senderos.
Por eso vengo a proponeros un vuelo fuera de las jaulas, que nos acerque, gracias a la magia a veces simpática de ese invento que es Internet, a observar de cerca y a nuestro capricho una de esas obras que uno cree conocer hasta que tiene la ocasión de recorrerla en su totalidad, aunque sea virtualmente.
Apuntad la dirección que me envió Guadalupe (a quien, por cierto, aprovecho para dar las gracias desde aquí):
http://www.vatican.va/various/cappelle/sistina_vr/index.html
Podremos aquí contemplar la Capilla Sixtina, sin aglomeraciones, girando la cabeza como un torcecuello y elevándonos hacia cualquier rincón para verlo detenidamente desde cerca, parados en el aire como un colibrí.
Disfrutaremos así del verdadero alarde de genio en la creación de posturas y figuras, de su disposición casi medieval en el aprovechamiento de los huecos de una arquitectura fingida, de las raíces iconográficas revisadas y sobre las que se erigieron las nuevas imágenes, y, sobre todo, de la inigualable riqueza a que el amor por la representación de los cuerpos lo llevó en volandas. Escorzos para un Jonás que desconocía, ignudi que se vuelcan y se retuercen sobre sí mismos, medallones que proponen enigmas nuevos que resolver en lo que antes parecía familiar y controlado.
Os invito, ya que el tiempo es malo para la ornitología en campo abierto, y ya que, aunque me encantan las aves, nunca me gustó una jaula, a volar libremente cerca del techo de la Sixtina, descubriendo a vista de pájaro esas cosas tan sabidas que, quizá por eso mismo, resultan, al final, desconocidas.
Nono Granero